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Hacia 1730, cerca de las costas del río Paraná surgió la ciudad de Rosario. Desde sus comienzos, la ciudad se vinculó directamente con el torrentoso río, aprovechando las riquezas que brindaba a su paso.
Recién hacia 1852 y luego de un largo período, fue declarada ciudad. Sus primeros pobladores se dedicaron a la agricultura y la ganadería. Rosario se estaba formando, crecía y tomaba poder. Es en este contexto en cual surge la idea de convertir a esta ciudad en la Capital Federal de la República Argentina. Esta iniciativa llegó a contar con votaciones favorables en tres oportunidades en las cámaras del Congreso de la Nación. Pero los vetos presidenciales de Bartolomé Mitre y de Domingo Sarmiento, más los difíciles momentos políticos de la etapa conocida como "Organización Nacional", hicieron que las iniciativas fracasaran.
Lo que ya por entonces era una gran ciudad, creció en dinamismo gracias al desarrollo de su enorme potencial industrial y comercial. Esto a su vez motorizó el avance de nuevos barrios y poblados cercanos, cuya gran calidez alcanzó su máxima expresión en el verde de sus parques, plazas y riberas, todas características muy bien explotadas por las inmobiliarias en Rosario. |